14 de abril de 2013 | Pueblo revolucionario honró a Nicolás Maduro como Presidente de la República

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La lealtad al Comandante Eterno Hugo Chávez, ha sido un valor irreductible del pueblo, que entre otras citas democráticas y electorales, se expresó en las urnas de votación el 14 de abril de 2013, cuando fue electo por las mayorías el Presidente de la República Nicolás Maduro Moros.

Aquel mensaje del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, expresado la noche del 8 de diciembre de 2012, a través de una transmisión conjunta en radio y televisión, desde el Palacio de Miraflores, dejo sembrada la esperanza de la continuidad de la independencia, la soberanía y la inclusión social, ahora bajo las riendas de Nicolás Maduro, por mandato popular.

“Si algo ocurriera que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro, no sólo en esa situación, debe concluir, como manda la Constitución, el periodo; sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que en ese escenario que obligara a convocar, como manda la Constitución, de nuevo, a elecciones presidenciales ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón”, expresó Chávez, para trazar el camino de la continuidad de la Revolución Bolivariana, con la conducción de Nicolás Maduro.

El 5 de marzo de 2013, los venezolanos y venezolanas conocieron la triste noticia de la partida física del Presidente de la República Hugo Chávez, esa tarde el entonces Vicepresidente Ejecutivo para la fecha, Nicolás Maduro, asumía la conducción del país por mandato constitucional.

En medio del dolor profundo del pueblo, Maduro llamó a elecciones. Venezuela por primera vez en la historia tuvo un candidato chavista que luego por mandato del soberano se convertía en el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Se daba cumplimiento al artículo 233 de la Constitución Nacional, que reza:

“Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato”.

El domingo 14 de abril de 2013, fue la fecha establecida por el Consejo Nacional Electoral (CNE), para el desarrollo de los comicios que ratificaron a través del voto popular a la Revolución Bolivariana y con ello el Plan de la Patria 2019-2025.

Las Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCh), aceitaron la maquinaria electoral, sobreponiéndose al sentimiento de tristeza que embargaba al pueblo, la lealtad fue el valor que movió a mujeres y hombres patriotas para garantizar el triunfo definitivo y en unidad perfecta del Gran Polo Patriótico aquel 14 de abril de 2013.

Tras una participación masiva el órgano rector anunció antes de la media noche del 15 de abril de 2013, que el pueblo había elegido como presidente para el periodo 2013-2019, al candidato del Gran Polo Patriótico, Nicolás Maduro.

El abanderado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) logró la victoria con 7.505.338 de los votos escrutados, lo que representaba, para ese momento, el 50.66% del total, que ya era con tendencia irreversible.
Por su parte, el representante opositor de la autodenominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) Henrique Capriles consiguió el 49.07% de los votos, fracción que representaba 7.270.403 del total de sufragios.

“Hoy podemos decir que tenemos un triunfo electoral justo, legal, constitucional, popular (…) Mañana lunes 15, la vida y el trabajo continúan y ahora con más ahínco y amor por el gigante. La construcción del Plan de la Patria entra en una nueva fase de aceleración y desarrollo”, dijo Maduro tras el triunfo que ha honrado con la profundización de los logros sociales.

Una victoria popular perseguida por el imperialismo

Con la partida del Comandante Eterno Hugo Chávez, el escenario político y social de entonces, había sido aprovechado por los interés de la derecha nacional e internacional guiados por la Casa Blanca, con el objetivo de desestabilizar la democracia en el país y desplazar a la Revolución Bolivariana, para entregar la nación a intereses extranjeros.

Una de las piezas políticas dispuestas para ese fin fue el candidato perdedor Henrique Capriles, quien tras cargar con dos derrotas consecutivas, al conocer los resultados promovió una ola de violencia con mensajes que incitaron al odio y al enfrentamiento entre venezolanos, causando muertes que enlutaron a decenas de familias.

Ya el Presidente Nicolás Maduro, había convocado a la paz, al diálogo, al encuentro y a la unidad nacional por el bienestar del pueblo y la nación, hecho que ha perdurado hasta la actualidad con más de 600 llamados a través de la Mesa de Diálogo Nacional.

Desde entonces los planes de la administración estadounidense han sido diversos para agredir a nuestra nación. Desde las guarimbas violentas protagonizadas por el dirigente de la ultraderecha (hoy prófugo de la justicia),Leopoldo López en 2014, que desembocó en acciones extremistas con 43 muertos y más de 800 heridos y la quema de instituciones del Estado, y un guión repetido en el año 2017.

Más tarde en 2015, la firma de la Orden Ejecutiva del Presidente estadounidense Barack Obama, que consideró a Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria”, dejando la mesa servida para que la era precedida por Donald Trump, promoviera la guerra económica, el vil bloqueo imperialista de los recursos y bienes de la nación en el extranjero, así como el robo de los activos de la República, además del daño causado al pueblo al impedirle el acceso a alimentos y medicinas.

Se suman una estela de agresiones caracterizadas por el terrorismo, intentos frustrados de magnicidio, ataques a suelo venezolano y a instalaciones de servicios estratégicos, campañas de odio contra connacionales en países del mundo, todo esto con el aval financiero gringo, a lo que se agrega una confabulación de gobiernos de la ultraderecha en la región que genuflexos a Washington cumplen la orden de intentar desestabilizar nuestra democracia, además apoyando a un gobierno paralelo que ha robado a la nación.

Ante esto, el pueblo continua en batalla con el conductor de victorias Nicolás Maduro, que ha enfrentado con valentía esta guerra de cuarta generación y que mantiene el combate a la pobreza extrema, promueve la inclusión social y la garantía de los derechos fundamentales a la salud, alimentación, educación, vivienda, deporte y la cultura con gratuidad y con más inversión social, aún frente al bloqueo y la persecución financiera y la pandemia por el COVID-19.

El respeto al estado de Derecho, el diálogo, el trabajo conjunto con los Poderes Públicos, el respeto a la Carta Magna son apenas algunos de los principios que ha elevado el Presidente Nicolás Maduro, desde su mandato en el año 2013, y que fue renovado por el voto popular en 2019.

Hoy el pueblo ratifica su lealtad y apoyo irreductible al Presidente de la República Nicolás Maduro, en la conducción de las riendas de la nación que transita de manera libre y soberana y sin tutelaje extranjero.

T: Yndira López


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