17 de febrero de 1966 | A 55 años del Acuerdo de Ginebra, Venezuela reafirma su derecho soberano sobre el Esequibo

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¡El sol de Venezuela nace en el Esequibo!.- En su derecho pleno y soberano, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, liderado por el Presidente Nicolás Maduro, ratifica a 55 años de la firma del Acuerdo de Ginebra de 1.966, que este instrumento jurídico es el único con plena vigencia para el justo reclamo sobre el territorio de la Guayana Esequiba.

Vale destacar los derechos de Venezuela reconocidos históricamente cuando en 1966, tras una larga prolongación de diversas negociaciones y muy cerca de concederse la independencia a su colonia Guayana Británica – hoy República Cooperativa de Guyana – el gobierno británico rubricó el acuerdo de Ginebra reconociendo la reclamación de nuestra nación sobre el Territorio Esequibo, expresados en 159.500 km2 y arrebatados por el Laudo Arbitral de París el 3 de octubre de 1899, convalidando a su vez la usurpación inglesa.

En ese contexto, es importante resaltar las riquezas de la Guayana Esequiba, que se expresan en la presencia de bauxita, el oro, los diamantes y el manganeso, y se sospecha de importantes reservas de uranio, petróleo y gas natural, algunos ya sujetos a planes de exploración y aprovechamiento por trasnacionales. También destaca por sus altos índices de biodiversidad, con bosques, sabanas y montañas, además de una amplia hidrografía abundante en ríos y deltas que drenan al Atlántico, con gran influencia en la productividad pesquera y se suma su potencial agrícola.

Estos atributos naturales contenidos en la también conocida como Territorio del Esequibo o Región del Esequibo, que es una zona del escudo guayanés comprendida entre el oeste del Río Esequibo, hasta el hito en la cima del monte Roraima en América del Sur, ha sido apetecible históricamente para los intereses hegemónicos de dominación territorial, tal como lo ha expresado Venezuela, en esta lucha histórica y más reciente en el contexto del Acuerdo de Ginebra.

Adentrándonos en la historia, la etapa de usurpación territorial se inició en 1839 cuando el naturalista prusiano Robert Schomburgk, desconociendo la frontera entre Venezuela y Guayana Británica en el Río Esequibo, presentó su línea que abarcó 142.000 km2 al occidente de esta arteria fluvial, en suelo venezolano de la provincia de Guayana. Sin embargo este territorio le pertenece a Venezuela desde la fundación de la Capitanía General de nuestro país por el imperio español en 1777.

Un Laudo Arbitral viciado

Visto lo anterior y tras haberse apelado al gobierno de Estados Unidos, este propuso un arbitraje entre las partes en conflicto. En 1899, se conformó en París un tribunal cuya decisión formal se conoce como el Laudo Arbitral de París. El fallo concluyó con la cesión del territorio al oeste del Río Esequibo a Gran Bretaña.

En este proceso, Venezuela fue excluida del equipo de jueces, que estuvo integrado por dos británicos, dos estadounidenses y un ruso, que se anunciaba como “tercero imparcial”. De hecho, solo un nacional venezolano participó directamente en el proceso, formando parte del equipo de defensa de su país, que estaba integrado, además, por otros cuatro abogados de EE.UU.

Sin embargo, siendo que Venezuela no estuvo representada directamente, ya que los dos representantes de Venezuela, fueron nombrados por los Estados Unidos, no representando al Estado venezolano, ésta declaró la nulidad de la sentencia, actitud que mantuvo décadas después, alegando además importantes vicios que invalidan la decisión arbitral.

La República Bolivariana de Venezuela, sostiene tal lucha histórica en rechazo a cualquier decisión que legitime un proceso influenciado por colonias extranjeras, como la precisa creación del mecanismo de arbitraje, que surgió de los cimientos de la Doctrina Monroe, convirtiéndose en una oportunidad para Estados Unidos como representante de los intereses venezolanos.

Con la llegada de la Revolución Bolivariana, el Comandante Eterno Hugo Chávez, en el Aló Presidente del 19 de marzo del año 2000, increpó sobre este hecho: “Un laudo viciado de nulidad. No se tomó en cuenta la propiedad de ese territorio. Los límites de Venezuela, toda la vida, antes de la independencia llegaron hasta el Río Esequibo. El mismo Simón Bolívar, le dio órdenes al Congreso de Angostura, de que desalojaran tropas holandesas y luego inglesas que comenzaron a ocupar la parte occidental del Río Esequibo. Pero nunca pudieron hacerlo porque no tenían como enfrentar a esos imperios”.

Vale destacar que en esta lucha el Comandante Eterno Hugo Chávez, rasgo el velo y mostró la verdad de nuestra historia y los venezolanos hemos tenido que revisitar con ojo crítico nuestra historiografía y en torno a esto el Presidente Nicolás Maduro, ha llamado a la unidad nacional por ser este un tema de interés de todos los venezolanos.

El Esequibo es de Venezuela

En torno a esta disputa territorial y sin tomar en consideración los reclamos legítimos de Venezuela, Guyana, oficialmente, República Cooperativa de Guyana, estableció la inclusión del Territorio Esequibo dentro de sus límites en la Constitución de 1980, reformada en 1996, que sostiene:

«El territorio del Estado abarca las áreas que inmediatamente antes del comienzo de esta Constitución fueron comprometidas en el área de Guyana junto con otras áreas que pudieren ser declaradas como parte del territorio del Estado por Ley del Parlamento».

Estas áreas son las que conformaban la colonia de la Guayana Británica, antes de su independencia, para la cual la Gran Bretaña, reconoció como límite occidente al Río Esequibo, cartografiado políticamente a su favor en 1938.

En contraposición el mapa oficial de los Estados Unidos de Venezuela por L. Robelin de 1890, muestra la reclamación histórica de la región como Territorio Yuruari y Territorio Delta.

Entonces, el mapa de 1896 de la antigua Guayana Británica y las diversas líneas de límites trazadas, muestran las máximas aspiraciones británicas y el Río Esequibo que Venezuela considera como su frontera.

Por su parte, Venezuela incluye el territorio dentro de sus dominios desde su primera constitución de 1811, cuya última reforma fue dada en 1999, declarando en el artículo 10 que:

«El territorio y demás espacios geográficos de la República son los que correspondían a la Capitanía General de Venezuela, antes de la transformación política iniciada el 19 de abril de 1810, con las modificaciones resultantes de los tratados y laudos arbitrales no viciados de nulidad».

La Capitanía General de Venezuela, incluía los territorios de la antigua Provincia de Guayana, que ocupaban la misma región Esequiba.

Venezuela reafirmó el 6 de marzo de 2006, la adición de una estrella más a la bandera nacional para incorporar a la región de Guayana, recalcando la deuda histórica según lo establecido en el decreto de Simón Bolívar del 20 de noviembre de 1817 acerca de las ocho provincias de la naciente Venezuela.

Acuerdo de Ginebra, un instrumento para el entendimiento
El Acuerdo de Ginebra, fue suscrito el 17 de febrero de 1966, en esa ciudad del país suizo, y se establecieron los mecanismos para iniciar un proceso de revisión discusión y búsqueda de soluciones satisfactorias a una controversia que afecta el territorio y la soberanía de Venezuela y Guyana.

Constituye el instrumento que regula nuestra reclamación de soberanía en la Guayana Esequiba; reiterada el 26 de mayo de 1966, con la reserva expresa de nuestros derechos sobre toda la zona que se encuentra a la margen izquierda del Río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico.

El Acuerdo de Ginebra está registrado en la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas bajo el Nº 8192 (1966), fue distribuido como documento de la Asamblea General el 03MAY1966 bajo las siglas A/6325; y el Secretario General aceptó las funciones derivadas de él, mediante comunicación del 04ABR1966:

«He tomado nota de las obligaciones que eventualmente pueden recaer en el Secretario General de las Naciones Unidas en virtud del párrafo 2 del artículo IV del Acuerdo, y me complace informarle que dichas funciones son de tal naturaleza que pueden ser desempeñadas apropiadamente por el Secretario General de las Naciones Unidas»

En este acuerdo se detallan los pasos a seguir para la resolución de la controversia limítrofe-territorial sobre la Guayana Esequiba, surgida de la contención venezolana ante la ONU, en 1962, de considerar nulo e írrito el Laudo Arbitral de París de 1899, que emitió el Tribunal Arbitral de París y que definió la frontera común entre Venezuela y Guyana Británica.

Ante esto, ambas partes acordaron la creación de “una Comisión Mixta, con el encargo de buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia”, reza el texto. La cual, en un plazo de 4 años tendría que decidir cuál podía ser la solución al problema limítrofe, una vez vencido este plazo, se suscribe en 1970 el Protocolo de Puerto España entre Guyana, Reino Unido y Venezuela por el cual se congelaba, por un término de 12 años, parte del Acuerdo de Ginebra. En 1982 Venezuela decide no ratificar el Protocolo de Puerto España y se vuelve a lo establecido en el acuerdo.

Más tarde, en 1983, por iniciativa de Venezuela, el conflicto limítrofe se lleva bajo los auspicios del Secretario General de las Naciones Unidas, en concordancia a lo previsto en el artículo IV numeral 2 del acuerdo y apegados al artículo 33º de la Carta de las Naciones Unidas, referente a los medios de soluciones pacíficas de controversias.

Entre 1983 y 1999, ambos países intentaron resolver el conflicto a través del denominado mecanismo de Buenos Oficios de la ONU, un sistema de arreglo pacífico de controversias territoriales mediante un ‘Buen oficiante’ elegido y aceptado por las partes. Esta figura tiene como función acercar a ambos gobiernos con el fin de que estos lleguen a una solución satisfactoria, como lo dicta el tratado. Sin embargo, estos intentos nunca arrojaron resultados concretos.

En el año 2015, el conflicto entre ambos países se avivó cuando la petrolera estadounidense Exxon Mobil, anunció el descubrimiento de un importante yacimiento en el océano Atlántico, justo en la zona que entra en el histórico diferendo territorial. Las exploraciones fueron realizadas con el aval del gobierno de Guyana, lo que provocó una nota de protesta desde Venezuela.
CIJ sin jurisdicción en el conflicto
En el 2015, Venezuela solicitó formalmente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la designación de un Buen Oficiante, para mediar en el conflicto con Guyana.

El 10 de julio, Venezuela hizo entrega al Secretario General de la ONU, de ese entonces, Ban Ki Moon, una carta en la que solicita la pronta designación del buen oficiante, quien mediará entre los gobiernos para la solución, por la vía del diálogo y la paz, de la controversia territorial.
Pero, de nuevo, no se llegó a una solución. Ante eso, Guyana le pidió de forma unilateral a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) juzgar sobre la disputa territorial.

Venezuela ha razonado que, habiéndose reconocido en 1962, la nulidad del Laudo de 1899, por parte de la comunidad internacional, la CIJ no tiene jurisdicción para evaluar y decidir al respecto.

Asimismo, Venezuela plantea a la CIJ, el papel de mediar en la solución del conflicto, pero a tenor del Acuerdo de Ginebra y nunca a instancia unilateral, sino ante la presentación del caso por ambas partes, en cumplimiento de los principios de buena fe y solución amigable de conflictos que fundamentan el mencionado pacto. El año pasado, tras darse a conocer el 18 de diciembre el fallo por parte de la CIJ, que valida la jurisdicción del Laudo Arbitral de 1899, Venezuela interpuso un documento en rechazo, en el cual señala:

“Los Acuerdos de Ginebra es la única norma taxativa general bilateral vigente, aplicable para dirimir, mediante negociaciones amistosas, la controversia territorial. Lo anterior niega la vía judicial, incapaz de alcanzar el arreglo práctico y satisfactorio que este Tratado impone a ambas partes. En ese sentido, Venezuela ha estado y está dispuesta a entregarse a dichas negociaciones amistosas para alcanzar un arreglo mutuamente satisfactorio”.

En este sentido, el Gobierno Bolivariano, repudió el fallo emitido por la CIJ, en los términos referidos, a la vez que reivindica, una vez más, la vigencia del Acuerdo de Ginebra de 1966 y ratifica que continuará ejerciendo su justo reclamo, habida cuenta del grotesco fraude que implicó el Laudo Arbitral de 1899, en perjuicio de su integridad territorial.

Destaca el Gobierno Bolivariano en el documento presentado a la CIJ, que el Acuerdo de Ginebra estableció que Guyana, una vez obtenida su independencia, se consideraría parte del mismo, por lo que el Gobierno guyanés debe acogerse al procedimiento establecido

Venezuela en defensa de su soberanía

Frente a los intentos de Guyana por deslegitimar el proceso de resolución del conflicto territorial del Esequibo, el Presidente de la República Nicolás Maduro, emitió a principios de este año a la Secretaria General de la ONU, una carta que reitera el desconocimiento de las decisiones tomadas unilateralmente.

A través de la misiva reiteró que «nunca ha prestado su consentimiento» para que la Corte Penal Internacional (CIJ), evalúe la controversia territorial fuera de lo apegado en el Acuerdo de Ginebra y afirmando que continuarán en la lucha por su territorio.

También, le hizo llegar una misiva al presidente de la CIJ, Abdulqawi Ahmed Yusuf, para rechazar que se haya convocado a los dos países a una audiencia virtual el 15 de enero, aunque Venezuela sostiene que no reconoce la jurisdicción de la corte.

“Normalmente para cualquier caso de la corte, pueden pasar como 3 meses o más para convocarse audiencia entre las partes para ver la decisión de la corte, pretendían imponernos una audiencia el 15 de enero sin que Venezuela conociera la decisión oficial entregada con sello y firma de la corte”, denunció en esa oportunidad el Jefe de Estado.

El Gobierno Bolivariano demandó el cambio de fecha y fue prorrogada para el día 25 de enero, “sigue siendo un exabrupto extraño, sospechoso cuando se actúa de esta manera apresurada, atropellando los derechos de Venezuela” manifestó el Dignatario, cuando otros casos tiene tiempos extensos para alguna decisión o sentencia de este organismo.

“La fecha del 25 de enero no brinda la posibilidad de ofrecer una posición acabada sobre un asunto de vital trascendencia para el país, se requiere tiempo por los peligros que subyacen en esta sentencia, que además, contraviene con los acuerdos de Ginebra de 1966”, citó.

El 23 de enero, la Vicepresidenta Ejecutiva de la República, Delcy Rodríguez, quien lidera la Comisión Presidencial para la Defensa del Esequibo, informó que la CIJ, aplazó para el 26 de febrero la audiencia entre Venezuela y Guyana para abordar temas en cuanto a la controversia territorial sobre el Esequibo.

Rodríguez indicó, que la decisión de aplazar la audiencia responde al pedido de su Gobierno, donde se tratarán aspectos del fallo del 18 de diciembre del 2020, con relación a la demanda interpuesta por Guyana contra Venezuela.

Al cumplirse 55 años de la firma de tan relevante instrumento jurídico internacional, Venezuela ratifica su compromiso indeclinable con el correcto cumplimiento del Acuerdo de Ginebra, por lo que invita una vez más a las autoridades de la hermana República Cooperativa de Guyana, a avanzar en negociaciones amistosas, con el fin de alcanzar una solución definitiva a la controversia existente entre ambas naciones.

Hoy Venezuela con su Diplomacia Bolivariana de Paz, muestra al mundo la verdad histórica de lo ocurrido con el despojo del Esequibo por los imperios de entonces, y convoca a la unidad nacional para transitar sobre lo dispuesto en el Acuerdo de Ginebra, como instrumento para la defensa de nuestra soberanía.

T: Yndira López


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