ESPECIAL| A 78 años del natalicio de Jorge Antonio Rodríguez, su legado está vigente

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Jorge Antonio Rodríguez, nació el 16 de febrero de 1942, y fue la Tierra del Sol Adorada, Carora, en el estado Lara, la que lo vio nacer y crecer en un humilde hogar lleno de amor y marcado por profundos valores espirituales y morales.

Desde muy temprano se empinó para formarse y cursó estudios en la Escuela Técnica de Agricultura Gervasio Rubio, ubicada en el Estado Táchira, de donde egresa como maestro rural, profesión que le permitió fortalecer hermosos sentimientos humanos, elevando su ética y su moral junto a sus hermanos del campo y la comunidad.

Para diciembre de 1962, contrae matrimonio con su compañera de luchas, Delcy Gómez, en la ciudad de Barquisimeto. Más tarde, nacieron Jorge Jesús y Delcy Eloina, sus hijos.

En una vertiginosa carrera académica, Rodríguez, se traslada a Caracas para estudiar en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Formó parte de la dirección estudiantil en la Federación de Centros Universitarios (FCU) y fue delegado del Consejo Universitario en el año 1966.

Desde allí comienza su relación con estudiantes revolucionarios con quienes fortalece en 1.962, la creación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), siendo uno de los cuadros más brillantes y destacados por su capacidad de dirección, organización y acción.

Rodríguez, nunca paso desapercibido por el enemigo. Por el contrario fue un objetivo político a muy temprana edad, situación que lo hizo pasar varias veces a la clandestinidad.

Se destacó por su lucha revolucionaria y en su carrera política que despuntó en los tiempos más difíciles, cuando la represión de los gobiernos del Puntofijismo como Acción Democrática (AD), persiguieron a los movimientos políticos de izquierda con la orden de “disparen primero y averigüen después”, situación que le valió la persecución de los políticos de poder de la época, como Carlos Andrés Pérez, David Morales Bello y Octavio Lepage, entre otros.

En la década de los sesenta del siglo XX, el MIR, junto al Partido Comunista de Venezuela (PCV), fueron ilegalizados como partidos políticos lo que dio paso a que sus cuadros de dirección pasarán a la lucha armada como método para alcanzar la liberación nacional y el Socialismo. Estratégicamente, entonces, conforman el Frente de Liberación Nacional (FLN) y el Frente Armado de Liberación Nacional (FALN), donde participan militares patriotas y militantes de izquierda.

Es allí, en una nueva etapa de lucha revolucionaria que se desarrolla en el Cerro El Bachiller, en el estado Miranda, en las montañas de los estados Lara, Falcón Trujillo, Portuguesa y Yaracuy, donde Jorge Rodríguez, desarrolla conocimientos de estrategias política- militar. También vivió momentos difíciles como muchos revolucionarios de la época, cuando fue apresado en el estado Zulia, tras una política de Estado de persecución.

En los años setenta, tras la pacificación del MIR y del PCV, Rodríguez junto a un equipo político conforma la Organización Revolucionaria (OR), que se mantiene en la lucha para luego en 1.973, consolidar la Liga Socialista- MEUP (Movimiento de Estudiantes por la Unidad del Pueblo). Así nació su órgano informativo y de formación ideológica y política, el periódico Basirruque, y su consigna central “El Socialismo se conquista peleando”.

La Liga Socialista- MEUP, bajo la dirección de Jorge Rodríguez, David Nieves, Carmelo Laborit y otros combatientes fue creciendo en los barrios, el campo, universidades y en la clase obrera.

Este joven revolucionario, también se destacó por su conexión con organizaciones como la Liga de Mujeres, Niños Pioneros por el Socialismo, Frente Obrero, Ligas campesinas, Comité por los Derechos Humanos, Comités de barrio y amas de casa.

Rodríguez, siempre demostró su sentimiento de amor por el pueblo, por su liberación y un sueño de concretar un verdadero proyecto de inclusión para las mayorías olvidadas y segregadas por las seudo-democracias de ese entonces, que gobernaron de espaldas al pueblo. Fue una lucha antiimperialista y contra el neoliberalismo.

Una de sus últimas intervenciones donde expuso su sabio y fogoso discurso, fue en el acto de homenaje a otro mártir revolucionario, Fabricio Ojeda, el 21 de junio de 1.976, cuando se cumplían 10 años de su vil asesinato a manos del Puntofijismo. En este acto, exigió el respeto a la vida del revolucionario Tito González Heredia, comandante guerrillero quien se encontraba mal herido y encarcelado injustamente por la Disip.

Su histórica lucha contra la injusticia y la violación de los Derechos Humanos, le valió que el enemigo que usaba la muerte y el terror como arma política, decidiera segar su vida de la forma más cobarde, demostrada con la cruel tortura a la cual fue sometido, y que le causó la muerte el 25 de julio de 1.976, a sus 34 años de edad.

Hoy, Jorge Rodríguez, se multiplica en las escuelas, en el campo, en los barrios, en la conciencia de los humildes y en el avance de la Revolución Bolivariana que va consolidando la Suprema Felicidad Social del pueblo…La historia ha demostrado que el Socialismo se conquista peleando y Rodríguez, en su lucha nos deja su legado.

Este 16 de febrero, sus familiares, amigos y el pueblo revolucionario celebran la vida de Jorge Rodríguez, y dice con Argimiro Gabaldón “Somos la vida y la alegría, en tremenda lucha contra la muerte y la tristeza”…

T: Yenniffer Piñero/ Indira López


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