Especial | ALBA-TCP: Mecanismo de integración de los pueblos soberanos

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Por esta fecha en el año 2001, el Comandante Eterno Hugo Chávez, formuló la propuesta de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra America (ALBA), en el marco de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe.

El ALBA, nace de una iniciativa del líder de la Revolución en contraposición al Área de Libre Comercio (ALCA) defendida por Washington, y que contempla, entre otros aspectos, cooperación económica, integración energética, fomento de capitales iberoamericanos, respeto al papel del Estado como regulador de la actividad económica, defensa de la identidad de los pueblos y concertación de posiciones a nivel internacional.

Con un acuerdo entre Cuba y Venezuela, el 14 de diciembre de 2004, se concretó como un proyecto de colaboración y complementación política, social y económica con énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y con base en doctrinas de emancipación  de los pueblos.

Para abril del 2006, con la incorporación de Bolivia, se enriqueció el ALBA con la propuesta de los Tratados de Comercio de los Pueblos (TCP), instrumentos de intercambio solidario y complementario entre los países, destinados a beneficiar a los pueblos en contraposición a los Tratados de Libre Comercio que persiguen incrementar el poder y el dominio de las transnacionales.

Los días 28 y 29 de abril de 2006, los Presidentes Hugo Chávez Frías, en nombre de la República Bolivariana de Venezuela, Evo Morales Ayma, en nombre de la República de Bolivia y Fidel Castro Ruz, en nombre de la República de Cuba, se reunieron en la Ciudad de La Habana, donde decidieron suscribir el presente acuerdo para la construcción de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y los Tratados de Comercio entre los Pueblos de los tres países.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) es una plataforma de integración de los países de América Latina y el Caribe que tiene como objetivo la transformación de las sociedades latinoamericanas para hacerlas más justas, cultas, participativas y solidarias.

Su propósito fundamental, fue unir las capacidades y fortalezas de las naciones que la integran, con la perspectiva de producir transformaciones estructurales y en el sistema de relaciones para alcanzar el desarrollo integral requerido para continuar como naciones soberanas y justas.

Sus miembros fundadores desde el año 2004 son Cuba y Venezuela, pero posteriormente se han sumado Bolivia (2006), Nicaragua (2007), la Mancomunidad de Dominica (2008), Honduras (2008, hasta que el presidente de facto Roberto Micheletti decidió abandonar el ALBA en 2009), Antigua y Barbuda (2009), Ecuador (2009, aunque el Gobierno de Lenin Moreno pidió salir del organismo en 2018), San Vicente Las Granadinas (2009), Santa Lucía (2013) y San Cristóbal y Nieves (2014).

Desarrollo en la región

Los principios fundacionales del ALBA-TCP son radicalmente opuestos a las pretensiones hegemónicas del imperialismo estadounidense en el área. Su marcado carácter humanista, la premisa de que el comercio y la inversión no deben constituir fines en sí mismos, sino mecanismos de cooperación con las naciones menos desarrolladas, así como los programas impulsados para beneficio de los pueblos demuestran su vocación solidaria.

Esta coalición política, económica, y social en defensa de la independencia, la autodeterminación y la identidad de los pueblos que la integran ha fructificado en disímiles sectores, influyendo significativamente en el desarrollo de la región.

Por ejemplo, en el apartado educacional, tres países integrantes han sido declarados “Territorios Libres de Analfabetismo”, Venezuela (2005), Bolivia (2008) y Nicaragua (2009), mientras que gracias al método educativo cubano “Yo sí puedo”, que también garantizó la post-alfabetización, cinco millones de personas aprendieron a leer y escribir.

Al ocurrir desastres también se manifestó la solidaridad y cooperación del eje, como sucedió tras el terremoto del 12 de enero de 2010 en Haití, cuando los países del ALBA-TCP aprobaron un plan de acción para contribuir a la reconstrucción y fomento del desarrollo del país caribeño en las áreas de la salud, finanzas, energía, agricultura y soberanía alimentaria, educación, construcción, seguridad, transporte y logística.

Por otra parte, el bloque también defendió posiciones firmes y certeras ante agresiones políticas, y condenó el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos hacia Cuba; así como la presencia de bases militares estadounidenses en la región; y rechazó las acciones golpistas, toda vez que se ha solidarizado con los pueblos. Además, la alianza acompaña a Puerto Rico en su lucha por la independencia y la soberanía nacional.

Otros proyectos que benefician a los habitantes de los países miembros han estado vinculados a la creación de canales para garantizar la seguridad alimentaria, el autoabastecimiento, la producción y distribución de víveres; la generación de espacios públicos para la cultura y el arte; la protección y defensa de los pueblos y de la naturaleza; la ciencia y la tecnología; el comercio justo; la energía, la industria y la minería; las telecomunicaciones, el transporte y el turismo; la promoción de la diversidad de las diferentes culturas y el apoyo a los movimientos sociales.

Es importante resaltar que la principal característica del ALBA-TCP es la solidaridad hacia los pueblos de América Latina y el Caribe, sustentándose en el pensamiento de Bolívar, Martí, Sucre, O´Higgins y otros próceres, sin nacionalismos egoístas, ni políticas injerencistas que nieguen el objetivo de construir una Patria Grande.


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