Especial | Maestro José Antonio Abreu, tu presencia está con nosotros

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La patria sintió la partida física del maestro José Antonio Abreu, el 24 de marzo de 2018, pero su legado se quedó para siempre entre nosotros.

Su capacidad de contagiarnos la esperanza, los sueños y el amor a través de las notas musicales que es el idioma universal de los sentimientos, es un invalorable aporte que se sembró para siempre en millones de niños, niñas, jóvenes y adultos del Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela que hoy esta fortalecido en Venezuela.

En vida el maestro Abreu, nacido en el estado Trujillo, se destacó por sus inmensos e incontables conocimientos sobre la música. En otras áreas también fue brillante, pues se desempeñó como docente, economista y político.

Todo ese conocimiento y un pensamiento visionario le permitieron incluir a los excluidos de siempre y transformar vidas que quizás otros no apreciaron y que hoy brillan en cada núcleo que se fue creando con la caracterización necesaria para desarrollar cultura.

Con una capacidad creatividad única, el maestro se hizo un gigante, lo que decía lo cumplía. Su mirada transmitía seguridad, confianza y la apuesta al éxito.

Abreu, se convirtió con el pasar de los años en figura destacada de la historia contemporánea de la nación, al ser el fundador del Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, instrumento que fomentó el desarrollo musical de muchos ciudadanos durante más de cuatro décadas.

A sus 79 años se marchó debido a las secuelas de la lucha contra el cáncer.

Su lucha se caracterizó porque llegaba a muchos rincones de Venezuela y como buen pastor, su palabra nunca regresó vacía, pues con ella llegaba la ternura y la sonrisa de los niños y jóvenes que afectados por la pobreza o con pocas oportunidades para su formación, se iban integrando al Sistema. De esta manera democratizó la música para el mejoramiento social.

El aporte que deja al país el maestro Abreu es inmenso, generaciones enteras recuerdan lo que construyó desde Venezuela para el mundo. José Antonio Abreu es una verdadera demostración de lo que es ser venezolano y con ella el tricolor patrio ondeo en diversos escenarios musicales del mundo.

Testimonios que reconstruyeron vidas

Hoy sigue firme su legado, así lo reafirma Luis Miguel González, miembro fundador del Sistema quien contó como apreció al maestro.

“Mi madre me dio la vida, y Abreu me enseño la disciplina, la constancia, el convivir en familia, la puntualidad. Me creó el deseo de enseñarle a la juventud la disciplina que da estar sentado en una orquesta”.

Además, Luz María Gutiérrez, actualmente coordinadora del Núcleo Propatria del sistema, detalló: “él siempre decía que la música podía transformar al mundo, y que se debería incluir en la educación como una materia adicional. Yo trabajaba con él con los discursos y era una enseñanza diaria, con los niños y con la música, fue maravilloso. Recuerdo una anécdota: él estaba cumpliendo años y yo era nueva, yo me imagine que iba hacer un fiestón, no nada eso, él me dijo, ¡que mayor celebración que el trabajo!, sí, el trabajo porque tú estás haciendo lo que te gusta, ya lo estoy celebrando y en grande”,

Las anécdotas son imborrables para Luz María: “Además, recuerdo cuando una vez fue un muchacho, un indigente, me dijo que tenía una cita con el maestro, a mí me impacto, y me pregunte ¿un indigente va a tener una cita con él?, me le acerque y le dije, maestro, un muchacho indigente lo busca, y me dijo, ¡Pero caramba, porque te tienes que fijar en el aspecto físico, tú no sabes qué se le puede explotar a él, nunca te fijes por la apariencia, hazlo pasar y mándale a comprar comida! (…) Después de un tiempo vi al muchacho en un programa de televisión con un violín y dije ¡Que grande eres maestro!”

Vida y Obra

José Antonio Abreu, nació el 7 de Mayo de 1939 en Valera, estado Trujillo.

Sus primeros años de vida transcurrieron en Monte Carmelo, estado, Trujillo, con sus padres Melpómene Abreu Méndez y Ailie Anselmi Garbatti , junto a sus cuatro hermanos Jesús, Enrique, Dora y Beatriz.

Desde muy pequeño mostró su sensibilidad por la música y a los nueve años de edad, comenzó a estudiarla con la pianista, Doralisa de Medina, en Barquisimeto, Estado, Lara.

Empezó su primaria en el Colegio La Salle y luego en el Grupo Escolar Costa Rica. Al concluir se matriculó para estudiar el bachillerato en el Colegio San Ignacio.

Consecutivamente, en 1957 asistió a la Academia de Declamación Musical de Caracas, en la cual estudió piano con Moisés Moleiro, el órgano y clavecín con Evencio Castellanos y composición con Vicente Emilio Sojo en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas.

En 1961, mostro su interés por la economía, realizó los estudios superiores en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), egresando como economista.

Su primer empleo fue en la Cancillería venezolana, en la División de Política Económica. Al mismo tiempo, dirigía la Orquesta Sinfónica Venezuela.

El interés por la política nació cuando estudiaba en la UCAB y realizando trabajos comunitarios desarrollados en los barrios de Catia con el padre José María Vélaz, fundador del Colegio Fe y Alegría.

Asimismo, Ejerció la docencia entre 1960 y 1970 en la cátedra de Economía en distintas universidades de Venezuela.

Sus aportes a la construcción del Sistema de Orquestas

José Antonio Abreu creó “El Sistema”, modelo de educación musical para otros países de Latinoamérica, el Caribe, Norte América y Europa; El Sistema fue galardonado con el Premio Internacional de Música IMC-UNESCO en la clase de institución (1993); Abreú fue co-fundador y vicepresidente de la Orquesta de las Américas.

En 1975, fundó y dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil y la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV).

Para 1995, la UNESCO nombró a Abreu como Embajador en Misión Especial para el Desarrollo de una Red Global de Orquestas Juveniles e Infantiles y Coros.

Fue Miembro honorario en el año 2008 de la Royal Philharmonic Society en el Reino Unido y de la Sociedad de la Beethoven-Haus en Alemania.

Merecidos reconocimientos

En el 2012, Abreu recibió el doctorado “honoris” por el Instituto de Educación de la Universidad de Londres y el de la Universidad de Carleton en reconocimiento a sus servicios a la educación musical.

En 2014, la Universidad de Notre Dame le confiere el Doctorado Honoris causa con la distinción de “Servicio Público en Latinoamérica”. La Escuela de Música de Longy del Bard College de Nueva York, le otorgó un reconocimiento con la mención Letras Humanas y fue uno de los protagonistas de la campaña “25 líderes, 25 voces por la infancia”, emitida por la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe con motivo del 25 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Cargos Públicos

En 1958, fue Diputado al Congreso Nacional, hoy Asamblea Nacional, además, Ministro de la Cultura.

Entre 1989 y 1995 fue Vicepresidente y Director del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC).

Una historia de triunfo y esperanzas

A mediados de la década de los años 70, el maestro José Antonio Abreu invitó a un grupo de jóvenes, músicos venezolanos a hacer realidad un sueño, formar una orquesta juvenil que permitiera a los estudiantes de música llevar a cabo prácticas en conjunto, para transformar la educación musical en el país y crear un gran movimiento con identidad venezolana para que se convirtiera en una fuente laboral digna y profesional.

Protegidos por un decreto oficial de 1964, que contemplaba la obligatoriedad de la práctica en grupo para todos los alumnos de las escuelas de música del Estado, Abreu y ocho jóvenes estudiantes de música comenzaron a reunirse a finales de 1974. Frank Di Polo, Ulyses Ascanio, Sofía Mühlbauer, Carlos Villamizar, Jesús Alfonso, Edgar Aponte, Florentino Mendoza, Carlos Lovera y Lucero Cáceres, fueron los músicos que emprendieron esta travesía.

Desde el inicio, el proyecto tuvo un carácter nacionalista. Ya para el primer ensayo grande, que se realizó el 12 de febrero de 1975, en la sede de la Escuela de Música Juan José Landaeta, llegaron más jóvenes de todo el interior de Venezuela, especialmente de Aragua, Lara, Táchira, Trujillo, Zulia, Carabobo y Caracas, quienes serían el semillero de músicos que constituirían la primera Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela Juan José Landaeta, la cual debutó oficialmente el 30 de abril de 1975 en la sede de la Cancillería.

El 20 de febrero de 1979, fue constituida la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV), con la finalidad de capacitar recursos humanos altamente calificados en el área de la música y obtener el financiamiento requerido para la ejecución de planes, actividades y programas. Es la primera fecha en la que el Estado venezolano dio su apoyo irrestricto a este programa educativo, cultural y social, el cual se ha mantenido consecutivamente y ha sido acogido por todos los gobiernos de Venezuela.

Posteriormente, en 2010, FESNOJIV es adscrita a la Vicepresidencia de la República con la intención de continuar promocionando y desarrollando todas las orquestas juveniles e infantiles que la misma fundación ha creado en todo el territorio nacional, así como a todas las agrupaciones musicales y programas educativos y sociales a los que ha dado origen El Sistema de Orquestas y Coros.

En el año 2011, según el decreto 8.078 publicado en la Gaceta Oficial 39.626, la FESNOJIV cambia su nombre a Fundación Musical Simón Bolívar y es adscrita al Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, es concebido como modelo pedagógico, artístico y social, que ha alcanzado relevancia en el mundo entero y constituye el programa de responsabilidad social de mayor impacto en la historia de Venezuela.

Galardones

El mundo entero reconoció la labor de Abreu, quien recibió los siguientes galardones:

Premio Nacional de Música Sinfónica por su habilidad como compositor (1967)
Premio Nacional de Música 1979 por su trabajo en El Sistema.
Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008.
Premio Right Livelihood Award. (2001)
Premio World Culture Open Creative Arts Award. (2004)
Orden del Sol Naciente, Gran Cordón en Japón (2007)
Premio Glenn Gould en Canadá, Premio Internacional Puccini en Italia y Premio de Derechos Humanos. (2008)
Premio Cristal del Foro Económico Mundial, el premio TED y premio de Música Polar, otorgado por la Real Academia Sueca de Música (2009)
Premio Erasmus (2010)
Premio Trebbia (2013) y la Ordem Nacional do Cruceiro do Sul. (2013)

Servidor Público

El incalculable valor que representó el Maestro Abreu se hace eco en varios países y en el mundo lo conocen como el maestro de la música, pero él reiteraba “yo soy un servidor público”.

“Me honra que me llamen maestro, es mucho para mí que me digan maestro y siempre pienso en la enorme responsabilidad que significa que a uno lo llamen así y pienso en Simón Rodríguez, imagínate, el formador y orientador de los valores de Simón Bolívar”, refirió durante alguna de sus importantes reflexiones sobre sus aportes a la humanidad.

Prosiguió: “Pero, ¿qué soy realmente?. Soy un servidor público, así me siento, así me gusta sentirme y eso engloba también el ser maestro. Me gusta servir, ayudar y pensar en soluciones de los problemas de la gente, o bien en cómo puedo apoyar a las personas y a los ciudadanos a tener éxito y felicidad”. Así se definió para la historia el maestro de los maestros: José Antonio Abreu.

T: Greisarith Rodríguez


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