Nuestra Carta Magna, hija predilecta de un abril victorioso

El año 1999 fue vital para el resurgir de la Patria; el Comandante Supremo Hugo Chávez, con pocos meses de haber tomado posesión como Presidente de la República, se ponía a las órdenes del pueblo para invocar al Poder Popular, la puesta en marcha de una Asamblea Nacional Constituyente que elaborara una nueva Carta Magna, adecuada a los nuevos tiempos que reclamaba la sociedad venezolana.

25 de abril, fue la fecha escogida para dar el salto a la legítima Revolución. Nuestra nación celebró su primer referéndum consultivo de la historia, algo desconocido para ese momento, pero con un sentido democrático irrefutable.

Dos preguntas fueron escogidas para la histórica consulta con selección de respuestas claras, Si Acepto o No Acepto. El primer paso de refundación para establecer a la 5ta República estaba dado; el impulso de un sistema más igualitario e incluyente, era la meta que evolución nacional solicitaba.

¿Convoca usted a una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permita el funcionamiento efectivo de una Democracia Social y Participativa? ¿Está usted de acuerdo con las bases propuestas por el Ejecutivo Nacional para la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, examinada y modificada parcialmente por el Consejo Nacional Electoral en sesión de fecha 24 de marzo de 1999 y publicadas íntegramente en Gaceta Oficial de la República de Venezuela Número 36.669 de fecha 25 de marzo de 1999? Con mucha claridad y con un talante democrático y participativo sin discusión, el pueblo era interrogado para escoger su propio destino, por vez primera el país, vivía con amplio margen un protagonismo tan evidente.

88 por ciento del electorado, apostó por una respuesta positiva; 3 millones 630 mil 998 votantes, sufragaron por el SÍ. Como resultado de la aprobatoria, 1.167 candidatos entre juristas, especialistas, políticos y actores populares se inscribieron para formar parte de la nueva elaboración; pero sólo 131 escaños fueron otorgados en las boletas para los encargados de discutir y redactar la naciente constitución.

Por todos los lados y lugares, se tocaba al son de la Constituyente

4 meses después, con toda la organización dispuesta, se instalaba oficialmente el 3 de agosto de 1999, la Asamblea Nacional Constituyente; un ente para el debate de las nuevas ideas que vendrían a convertirse en leyes, para dictaminar el sendero de la Patria de Bolívar que Chávez rescató.

Con asombrosa propiedad, la venezolanidad en sus distintas expresiones, hablaba sobre la posible nueva Carta Magna. Las clases sociales y los estratos diversos se unían para argumentar con detalles desde la Guajira, hasta el Esequibo, todo lo correspondiente al escrito de la máxima rectoría nacional.

La Constitución venezolana, es una de las pocas Cartas Magnas del mundo entero, que en su discusión y redacción, escapó a las paredes congresistas y a los recintos académicos. Durante 24 horas en todos los días del proceso constituyente se dispuso de líneas telefónicas para atender al público; por todas las carreteras y sectores del país se desplazaron camiones con el llamado “Buzón Constituyente”, con la tarea de recabar propuestas y sugerencias ¡Algo inédito en cualquier forma de gobierno dada en esta franja del Mar Caribe!

El objetivo, era transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que garantizara la existencia efectiva de la democracia participativa y social. Un rotundo golpe de timón al moribundo texto de 1961.

Bolivarianismo, movimiento verdugo de una apátrida oposición

Los primeros en oponerse a la muestra más fehaciente de igualdad, fueron los representantes de iglesia católica. La Conferencia Episcopal venezolana catalogó a la Constituyente como un órgano propagandístico de Hugo Chávez y en cada misa oficiada en la República, contaba con la expresa orden de “advertir” a la población sobre los “peligros” del nuevo proyecto.

Decenas de estudiantes universitario de la derecha, apoyados por la oligarquía nacional, marcharon hasta el Consejo Nacional Electoral para expresar su rechazo y mostrarse al mundo desnudos ante los medios de comunicación en sus distintos ámbitos, actores principales y logísticos estos últimos, del inicio guarimbero.

El Bloque de Prensa y la Cámara de Radiodifusión, formaron una feroz campaña para oponerse a la información veraz y oportuna, contemplada en los artículos 57 y 58 de la Constitución. Fedecámaras y las cámaras diversas de la clase alta y privada, se pronunciaron contra el texto completo que le otorgaba poder al pueblo y derecho pleno a factores invisibilizados por más de dos siglos en la tierra que vio nacer a Bolívar.

Claudio Fermín, político ya desgastado de la vida activa venezolana, expuso su repudio a la figura del referéndum en todas sus formas. Intentó convencer a propios y a extraños de eliminar la condición consultiva por considerarla sin garantías políticas. El resultado, fue el esperado, Claudio Fermín fue el único de los 131 constituyentes en rechazar el método revocatorio.

Reconocimiento y protagonismo, una tarea vital de reivindicación

La Constitución Bolivariana incluyó a dos nuevos poderes en su concepción, el Poder Ciudadano y el Electoral, se unieron al Ejecutivo, al Judicial y al Legislativo. Además, los Derechos Humanos Fundamentales fueron ratificados con una fortaleza inquebrantable en procura de la justicia constituyente, que rescata la memoria de las víctimas de los 40 años de represión puntofijista.

La educación, desmantelada para entonces, fue defendida en sus principios sociales para enaltecerla en favor de las comunidades como un derecho universal. A pesar de la dura oposición de los gremios académicos privados, la educación recibió un baño refrescante para devolverle y ampliar, el carácter gratuito y de calidad para toda la población venezolana.

El sufragio militar, fue otro de los grandes logros de la Carta Magna Bolivariana, la Asamblea Nacional Constituyente entregó a los militares activos de la nación, el derecho a votar en cada elección popular. Esta aprobación no escapó de la polémica dados los recientes hechos de rebelión  en 1989 y 1992.

Pero el crecimiento global se hacía impostergable, la mayoría de las naciones americanas contaban con el voto de los militares en comicios electorales de distinta índole. La consagración del sufragio para las Fuerzas Armadas llegaba con el tinte Bolivariano, otra inclusión en puertas para un texto supremo repleto de igualdad.

La Constitución venezolana de 1999 se convirtió en la primera en reconocer los derechos de los pueblos indígenas, estableciendo como oficiales sus lenguas y reconociendo sus derechos sobre los territorios ocupados ancestralmente. Las luchas de género se acentuaron en la novel Asamblea, nuestras mujeres obtuvieron la plena participación para otorgar el “Ellos y Ellas”, en cada palabra escrita.

Desde el punto de vista ambiental, esta constitución es pionera en la región al reconocer el derecho de los ciudadanos a vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. La Carta estableció que todas las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas deben ser previamente acompañadas de estudios de impacto ambiental y sociocultural. De igual manera, quedó plasmado entre otros componentes, que el estado impedirá la entrada al país de desechos tóxicos y peligrosos, así como la fabricación y uso de armas nucleares, químicas y biológicas.

Para la figura de Simón Bolívar ya no bastaba con ser nombrado para referirse al Padre de la Patria, su simbología debía ser más inmortalizada y el conglomerado nacional lo solicitaba como campo obligatorio. La propuesta, había sido impulsada por el soldado Eliezer Otaiza, mártir revolucionario que nos legó el carácter batallador en La República Bolivariana de Venezuela.

Hoy tenemos Constitución ¡De batalla en batalla y de victoria en victoria!

La única vez que se quebrantó a la Carta Magna confeccionada y elegida por el pueblo, fue en abril del año 2002 bajo la tutela de una burguesía que intentó continuar son sus privilegios feudales en desmedro de las comunidades.

Lo que no vio venir la derecha, fue un río de pueblo que se abalanzó sobre la institucionalidad nacional y sobre Hugo Chávez con una muestra de amor infinito, para derrotar el golpe de estado que secuestró al Presidente, disolvió los poderes, eliminó las garantías constitucionales y orquestó juntó a los medios privados de comunicación, un intento fascista de tan sólo 48 horas.

Hasta la fecha, desde que fue aprobada y promulgada, la Constitución ha alcanzado la cifra aproximada de 10 millones de ejemplares impresos, una suma importante que refleja el interés absoluto de la población y las comunidades enteras, por conocer el texto que tiene su génesis en el propio seno de los habitantes.

Si algo cabe en toda la lucha constitucional, es el orgullo de la emancipación para ofrecerle a nuestra Venezuela amada, 18 años de independencia y participación absoluta. Pero el trabajo sigue y debe ser incansable para defender cada letra de nuestro texto supremo. “¡No hay nada que celebrar, hoy comienza otra batalla!”, así lo proclamó el Comandante Hugo Chávez, el artífice principal de este Proceso Revolucionario que en la actualidad coloca al pueblo como el puntal de un país que jamás se rendirá.

Texto: Samuel Clemente