Aporte científico de Jacinto Convit es motivo de orgullo para Venezuela

Comparte y difunde

Si bien durante sus últimos años de vida el reconocido médico y científico venezolano Jacinto Convit se dedicó a trabajar en una vacuna contra el cáncer de mama, fue en abril de 2018 cuando esa labor incansable tomó fuerza con la publicación de los resultados de un protocolo experimental para validar la inmunoterapia, un avance que a cuatro años de la partida de Convit es motivo de orgullo para Venezuela.

La vacuna, que representa una gran esperanza para los miles de pacientes que en todo el mundo son diagnosticados con este tipo de cáncer, se suma a los grandes aportes del doctor Convit, quien falleció el 12 de mayo de 2014 a pocos meses de cumplir 101 años de edad.

“Estamos buscando la vacuna contra el cáncer ¿Está cerca la vacuna contra el cáncer? Yo tengo la impresión de que está cerca. Y que debemos tener fe”, dijo Convit en una oportunidad.

Los estudios del médico para el desarrollo de esta inmunoterapia comenzaron en 2002 y en 2012 -tras la creación de la Fundación Jacinto Convit- se dio continuidad a su legado. Actualmente, tanto esta fundación como la Jacinto Convit World Organization mantienen su compromiso de avanzar en las siguientes fases de la investigación, con la visión de aplicarla en ensayos clínicos en un futuro cercano y así ayudar a quienes padecen esta enfermedad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer mamario se encuentra entre los principales cinco tipos de la enfermedad, además del pulmonar, hepático, colorrectal y gástrico.

Aunque es la principal causa de muerte en el mundo, la OMS explica que entre 30% y 50% de los cánceres se pueden evitar. Por eso, es fundamental reducir los factores de riesgo y aplicar estrategias preventivas de base científica. La prevención también incluye la detección temprana de la enfermedad y el tratamiento de los pacientes.

El sueño del doctor Convit

Durante el ejercicio de su profesión Jacinto Convit soñó con encontrar la cura al cáncer, tanto que en 1988, tras recibir una nominación al Premio Nobel de Medicina, dijo que no se preocupaba por obtener este galardón pero sí por lograr la vacuna contra el padecimiento.

Convit recibió esta nominación por su descubrimiento de la vacuna contra la lepra y por sus contribuciones para atacar la leishmania.

Sin duda, Convit deja un gran legado a millones de venezolanos quienes -al cumplirse cuatro años de su partida- lo recuerdan como uno de los principales promotores de la investigación científica en el país y por ser fiel defensor de la medicina pública y gratuita.

“Hay que estudiar e investigar mucho y hay que pensar bastante. Debemos evitar que la medicina se convierta en un campo sólo de dinero, y no olvidar que es también una profesión humanista”, expresó como una de sus más célebres reflexiones.

El doctor Convit nació el 11 de septiembre de 1913 en la parroquia caraqueña La Pastora. En 1932 ingresó en la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), de donde egresó con el título de Doctor en Ciencias Médicas.

A lo largo de su vida ofreció grandes aportes al conocimiento de enfermedades infecciosas. Por ello, en el ámbito mundial fue voz de diversas instituciones y asociaciones médicas, como la Sociedad Venezolana de Dermatología y Venereología, la Sociedad Venezolana de Alergología, la Sociedad Venezolana de Salud Pública y el Instituto de Biomedicina de Caracas.

En 2016, el doctor Convit fue reconocido como uno de los Iconos y Leyendas latinoamericanos por el Premio Regional Innovadores de América, entre muchos otros galardones.

T: AVN

F: Cortesía 

P: Natalie Rosales

Comparte y difunde