José Leonardo Chirino, insurgió hace 226 años contra el yugo español para sembrar las ideas de libertad

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Una insurrección que se expresó como una gesta independentista, fue liderada hace 226 años por José Leonardo Chirino, quien empujó la libertad de los esclavos negros, zambos y las clases humildes, con el movimiento iniciado en Coro, en el estado Falcón en el año 1795.

Desde la localidad de Macanilla, en el valle de Curimagua, en la sierra de Falcón, inició la más temprana lucha independentista, que contempló la fallida toma de Coro, capital de la región, y que promovió la reorganización de la insurrección ideada por el zambo falconiano José Leonardo Chirino.

Este movimiento, de profundas raíces sociales, llamó la atención de las autoridades coloniales sobre las diferencias existentes y las injusticias, particularmente en lo tocante al cobro de impuestos a las clases humildes.

«José Leonardo Chirino, es la referencia más precisa, antes del 19 de abril, de un Movimiento Independentista plural, liderado por los sectores más desposeídos, que tiene el camino a la emancipación venezolana”, refiere Reinaldo José Bolívar, Director – Fundador del Instituto de Investigaciones Estratégicas sobre África y su Diáspora (Centro de Saberes Africanos) en el especial La rebelión de la sierra, el despertar de José Leonardo Chirino, en un publicación de PDVSA, en la autoría María Alejandra Carrillo M.

José Leonardo Chirino, nació el 25 de abril de 1754 en Curimagua, Falcón. Fue hijo de una indígena libre y de un esclavizado perteneciente a una familia criolla. El líder afrodescendiente dirigió la insurrección en busca del establecimiento de la República y la abolición de la esclavitud.

Mientras, Chirino le servía a José Tellería, rico comerciante y síndico procurador de Coro, a quien acompañó en uno de sus viajes al Santo Domingo francés (posteriormente llamado Haití), lo escuchó hablar con otros comerciantes acerca de la Revolución Francesa y los ideales de ésta (libertad, igualdad y fraternidad). Seguidamente estableció contacto con el proceso que se vivía en Haití donde los negros esclavos se habían levantado contra los blancos y estaban luchando con éxito para obtener su libertad.

Chirino como otros hombres y mujeres quienes eran vejados por el dominio español, y reducidos a la condición de esclavos “fueron los motores de la prosperidad económica vivida por las provincias durante los 300 años de vida colonial”, reseña la edición número 9 de la Revista Memorias de Venezuela, titulada “Cimarrones y rebeliones negras en la Venezuela colonial, en el articulo José Leonardo Chirino y la insurrección de Coro en 1795.

En continuidad refiere el artículo que “los zambos y negros esclavos serían objeto de innumerables vejámes, injusticias y atropellos derivados de su condición”.

También agrega el texto que el cepo, suerte de castigo corporal que inmovilizaba el cuerpo de quien era sometido a tan tortuoso castigo, las cadenas y los azotes, formaban parte de la vida cotidiana de quienes en aquel tiempo eran considerados sólo como mercancía y no como seres humanos. En diversas ocasiones se dieron sublevaciones y ellos y ellas trataron de escapar. Todo este escenario histórico impulso a José Leonardo Chirino a la rebelión de 1795.

El sonido de la libertad, se comenzó a escuchar. Un baile organizado por Chirino anunciaba los aires de insurrección. El levantamiento estalló el 10 de mayo de 1795, en la hacienda llamada de Macanillas y progresivamente pasaría a la hacienda de El Socorro, Varón, Sabana Redonda, La Magdalena y otros espacios productivos de la región coriana.

“El grito de rebeldía se daría en horas de la noche cuando Chirino y un grupo de mulatos, tomaron por sorpresa a los propietarios de la zona. Las haciendas fueron saqueadas, otras incendiadas y algunos blancos, dueños de las haciendas, heridos y asesinados. Mientras reclutaban más hombres y aseguraban el paso hacía la ciudad de Coro, se proclaman los principios fundamentales que caracterizaron la insurrección: Aplicación de la “ley de los franceses”, que promovía las ideas de soberanía y libertad con la finalidad de crear una República, la abolición de la esclavitud y destrucción del régimen basado en la servidumbre y la supresión de los privilegios y eliminación de los impuestos de alcabala”, cita la revista Memorias de Venezuela.

Al día siguiente los insurrectos buscan el apoyo de otros esclavos, mulatos y algunos indígenas de los grupos caquetíos, jiraharas y ajaguas. Nombrando comisiones, Chirino convocó a los alzados a marchar hacía la ciudad de Coro, pero la tardanza de estas acciones, anunciaban el fin del levantamiento.

Mientras tanto, las autoridades criollas organizaron la represión de los conjurados para evitar más motines. El fin de la insurrección entre el 10 y 12 mayo dejo el saldo de más de 100 negros y mulatos prisioneros, 86 fusilados sin previo juicio, 7 degollados el mismo 12 de mayo y 9 al día siguiente. El día 18 de mayo se ajusticiaron a 23 esclavos y cinco días después, 25 esclavos contaron con la misma suerte.

José Leonardo Chirino, quien logró huir de la persecución e internarse en lo más lejano de la serranía coriana fue delatado tres meses más tarde, lo que le costó la vida tras su traslado a Caracas. Sería ejecutado bajo una barbarie, por delitos de subversión, según enjuició el 10 de diciembre de 1796, la Real audiencia.

“…a muerte de horca que se ejecutará en la plaza principal de esta capital adonde será arrastrado desde la Cárcel Real, y verificada su muerte, se le cortará la cabeza y las manos y se pondrá aquella en una jaula de fierro sobre un palo de veinte pies de largo en el camino que sale de esta misma ciudad para Coro y para los Valles de Aragua, y las manos serán remitidas a esa misma ciudad de Coro para que una de ellas se clave en un palo de la propia altura y se fije en la inmediación de la aduana llamada de Caujarao, camino de Curimagua, y la traen los propios términos en la altura de la sierra…”.

La esposa e hijos de Chirino, también fueron sentenciados a ser separados y vendidos como esclavos en diferentes sitios de la Provincia de Venezuela. Con la muerte de Chirino, se daba por concluida el capítulo de un levantamiento social que atentó contra la clase dominante y alteró el régimen establecido. Pese a ser una manifestación de carácter local el predicamento de Chirino es universal, porque ha pasado a simbolizar la lucha contra cualquier injusticia.

Desde Coro, el 20 de febrero de 2009, en una alocución el Comandante Eterno Hugo Chávez, recordó al héroe afrodescendiente: “Esta tierra de luchadores como José Leonardo, esta tierra negra, india, mágica, esta tierra de la sierra, Curimagua, Churuguara, esta tierra bonita (…) De ahí venimos nosotros, esa sangre heroica corre por nuestras venas y estamos obligados a ponernos a la altura de la historia, de nuestra historia, de nuestra semilla”.

En ese orden el Presidente de la República Nicolás Maduro, continuando con el legado del líder de la Revolución Bolivariana, sigue defendiendo nuestras raíces y los derechos a la independencia y la libertad del pueblo por los que también luchó Chirino.

El pasado 25 de abril de 2020, a propósito del natalicio del líder cimarrón, el mandatario nacional expresó en su cuenta de la red social Twitter: “Rindo homenaje al eterno, José Leonardo Chirino. Líder que abrió los primeros caminos emancipadores de nuestra Patria, con la rebelión de 1795. A 266 años de su natalicio sigue con su rebeldía, guiando a sus hijos e hijas que hoy resistimos con la misma dignidad”.

A 226 años de la gesta emancipadora de José Leonardo Chirino, el pueblo venezolano honra su causa que avizoró los aires de libertad que más tarde se consagraron en las ideas de nuestros libertadores para alcanzar la independencia y derrotar el yugo español.

T: Yndira Visnú López


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